BIM: Hacia la alineación de intereses en la construcción

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El BIM (Building Information Modelling), un modelo de trabajo, proceso o tecnología, que viene para quedarse y cambiar el modo en que los diferentes agentes que intervienen en el ciclo de vida de un edificio o construcción se relacionan entre sí, desde la planificación, pasando por el diseño, la generación de documentos para la construcción, la construcción en sí misma, la operación y mantenimiento y finalmente, la rehabilitación o demolición.

Y definía el BIM como modelo de trabajo, proceso o tecnología, porque según a quién se pregunte, es una cosa u otra o todas a la vez; yo acabo de iniciar mis estudios en este campo y aún estoy formándome una idea de lo que significa el BIM y este proceso me lleva a hacer algunas reflexiones. Escribir sobre ello formará parte de mi aprendizaje, ayudándome a interiorizar ideas y conceptos.

Conforme voy estudiando me he ido dando cuenta de que algunos conceptos ya me eran conocidos, debido a mi experiencia profesional, pero no eran evidentes para mí. Ha hecho falta leer sobre ello para que recordase situaciones y experiencias que en mi caso dan más crédito a las enseñanzas de los profesores en el curso.

En los primeros compases de esta formación que he iniciado, dentro de una amplia introducción, descripción de la situación actual y definición del BIM, me ha llamado la atención una referencia a la alineación de intereses de los diferentes agentes que intervienen a lo largo de la vida del edificio u obra civil (me refiero a ambos tipos de construcción pues si bien yo me he centrado en la aplicación del BIM en la ingeniería civil, es en la edificación donde se ha desarrollado más su uso).

Imagen: Alineación de intereses de los agentes en el proyecto. Autor: Diego Sánchez Martínez. Esta imagen está bajo licencia de Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional.

Introducción al tema.

La mención de la alineación de intereses viene a colación del hecho de que hasta ahora, en el sector de la construcción, a lo largo de la vida del edificio o infraestructura, desde su concepción y planeamiento hasta su demolición, los agentes intervienen de forma secuencial.

En primer lugar actúan los arquitectos y/o ingenieros encargados de hacer un primer planeamiento; los mismos u otros redactan lo que hasta ahora se ha considerado el “proyecto”; posteriormente durante la construcción entran en juego el contratista y el director de obra, que no habrán tenido relación con los redactores del proyecto, especialmente el contratista; a su vez durante la construcción también intervienen subcontratistas en distintas fases de la misma, que tampoco tienen mucha relación entre ellos; finalmente, el usuario u operador de la infraestructura, se encarga de operar y mantenerla, y con seguridad no habrá tenido ninguna relación o muy poca con el diseñador del proyecto ni con el contratista.

En este escenario, podemos hablar de que los diferentes agentes presentan unos intereses, legítimos, de obtención de beneficios económicos y de asunción de riesgos que serán muy particulares para cada empresa o agente, pero que no tienen porqué tener en cuenta el interés general del conjunto del “proyecto”. Es decir, no existe una alineación de intereses de los agentes en beneficio del “proyecto”.

Vengo entrecomillando la palabra “proyecto” porque como decía, sobre todo en el ámbito español, nos referimos a él como el conjunto de documentos que definen al completo una obra y nos permite construirla siguiendo sus indicaciones.

Pero desde hace un tiempo, bastante tiempo si hablamos del ámbito anglosajón, se viene introduciendo el concepto de proyecto, dentro de la gestión integrada de proyectos, como el conjunto del ciclo de vida de un edificio u obra civil, desde su concepción, pasando por el planeamiento, diseño, generación de documentos para la construcción, construcción, operación y mantenimiento y finalmente, rehabilitación o demolición.

Y ahora la implantación del BIM incide en este concepto de proyecto, ya que la “generación de un modelo de información de la construcción”, como define al BIM el profesor Ferran Bermejo Nualart, implica a todos los agentes intervinientes, casi desde el inicio del ciclo de vida del proyecto.

Imagen: Ciclo de vida de un proyecto con BIM. Fuente: AlterEvo Ltd. Esta imagen está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional

Reflexiones y experiencias.

¿Qué significa esto?, que en el proyecto, en su nueva definición, todos los agentes, en diferentes grados según las fases, participarán desde el principio en su concepción y planeamiento, diseño, construcción y operación y mantenimiento.

¿Y qué implica esta participación activa en todo el ciclo?, que es necesaria una alineación de intereses, tanto de beneficio económico como de asunción de riesgos, es decir, todos han de aceptar y tener en consideración los intereses de los demás agentes y sobre todo, tratar de que sus propios intereses no perjudiquen al conjunto del proyecto y en consecuencia a la calidad de la construcción y la posterior operación y mantenimiento del edificio o infraestructura.

Y he aquí la gran dificultad, cambiar una mentalidad en la que priman los intereses particulares, que ha subsistido en el sector de la construcción desde tiempo atrás, por una mentalidad en la que sin renunciar a los intereses particulares, se busque conjugar los propios intereses con los de los otros agentes en beneficio del proyecto.

De esta mentalidad habitual en la construcción hasta ahora, he sido partícipe a lo largo de mi carrera y mi experiencia me ha dado ejemplos de esta falta de alineación de intereses:

  • En el campo de las licitaciones, donde me muevo habitualmente, podría citar por ejemplo el hecho de que el promotor del proyecto, principalmente la administración, ha mantenido hasta ahora una legislación que en el proceso de licitación prima las bajas económicas en detrimento de la calidad técnica de las ofertas.

Vemos aquí que el promotor busca sus propios intereses económicos induciendo a la ingeniería y/o al contratista a renunciar a buena parte de sus intereses económicos para poder obtener el contrato. No existe alineación de intereses.

Y esto que en principio pudiera parecer bueno para los intereses de los contribuyentes, pues inicialmente el proyecto le saldrá más barato, al final supone cuando menos una disminución de la calidad de la construcción o una dilatación de los tiempos de puesta a disposición; y en el peor de los casos, el abandono del proyecto por alguno de los agentes, lo que genera finalmente un aumento de costes en el proyecto.

Con un cambio de mentalidad hacia la alineación de intereses de los agentes del proyecto, en la que el promotor no de tanta preponderancia al aspecto económico de las ofertas, el proyecto saldrá beneficiado y a su vez los intereses de cada agente se verán satisfechos.

Con la nueva Ley 9/2017, de Contratos del Sector Público, se pretende modificar entre otras cosas la valoración de la relación calidad/precio de las ofertas, lo que contribuirá al cambio de mentalidad hacia una alineación de intereses.

  • Otro ejemplo, ya durante la fase de construcción, podría ser la confrontación de intereses entre el contratista y sus subcontratistas o proveedores. En este caso tengo también experiencia, pues he llevado a cabo procesos de búsqueda y selección de subcontratistas, desde la posición del contratista, plasmado en comparativos de precios, así como realización de ofertas desde la posición del subcontratista para optar a contratos del contratista principal.

En esos comparativos, en los que muchas veces, en la búsqueda del interés económico particular de la empresa, quedan un poco de lado otros aspectos como la experiencia de las subcontratas o la calidad de los productos, obligándoles a renunciar a buena parte de sus aspiraciones económicas para conseguir el contrato.

En ocasiones estos contratos entre contratista y subcontratista o proveedor, firmados en condiciones límite, provocan problemas y desavenencias durante la obra, saliendo perjudicado en definitiva el proyecto y seguramente todos perderán económicamente y además los riesgos asumidos serán mayores.

¿Qué hace falta pues?, un cambio en la mentalidad de estos agentes, contratistas y subcontratistas, en la que se tenga en consideración los intereses de cada una de las partes y se llegue a acuerdos adecuados, que redundarán en beneficio del proyecto y en el que cada agente obtenga un beneficio suficiente y tenga unos riesgos asumibles.

¿Cómo y cuándo se conseguirá este cambio de mentalidad hacia la alineación de intereses de los agentes en un proyecto? Es algo en lo que hay mucho que trabajar y en lo que el BIM aportará su grano de arena.

Espero yo mismo poder responder a esta pregunta según avance en mi conocimiento del BIM y la gestión integrada de proyectos.

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BIM: Hacia la alineación de intereses en la construcción por Diego Sánchez Martínez está bajo una licencia Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional.

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